L’Homosexual, calibrant com podia les distàncies que separaven sos ulls
dels innocents pobrets que per sota seu passejaven, vivia en aquell pedestal,
enfollit de despotisme i vanitat eròtica, nodrint-se de la bilis que desprenia
la seua pròpia testa al rumiar —àgil i perenne—com el sentiment l’omplia
d’esperança, com n’era de precís cercar a tothora aquell ronronejar persistent de
l’amor. Veia de ben lluny culs i cames, ànimes en pena i odiades circumstàncies
que, allà baix, tallant l’ombra de la gran columna, on ell mateix es feia dipositar
cada nit havent sopat, desfilaven carregades per homes i no tan homes orats de
desencís però de cap altiu.
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viernes, 17 de agosto de 2012
jueves, 16 de agosto de 2012
Esperança
Al acostar-s’hi no va saber conèixer en aquella fisonomia de discreta
bellesa libidinosa ni l’ombra del record d’aquell posat pueril, d’aquelles
corredisses que acaben amb entrebancs, com clavant els peus a terra, com
buscant l’impuls d’una força desconeguda; mogudes les cames per la inèrcia;
ofegats pel riure histèric i infantil; enduts per aquella felicitat dolça i
espontània que experimentaven quan, després del sobreesforç, tenien el pit tip
d’aire. No va saber veure sota aquelles celles espesses la blanor dels ulls del
nen sempre encuriosits i dòcils que li seguien la comissura dels llavis quan li
parlava: feia com un repetir constant i mut de l’articulació de la seva boca,
com un eco mental telegrafiat per unes parpelles nervioses.
Després d’un saludar asèptic però imprescindible, carregat de frustració
per la evident incapacitat d’estimar-se encara, intentava apaivagar d’una
bufada aquella pila d’anys que els havien separat, varen venir un tou de
paraules accelerades i insulses per tapar a corre cuita el neguit dolorós que
els deixava el silenci.
miércoles, 15 de agosto de 2012
Odi
Vivia son
pare, però moltes vegades havia desitjat la seva mort sense que els seus ulls
deixessin d’omplir-se de llàgrimes pel record almenys de l’antiga estima.
Pensaria al cap dels anys, amb certa rancúnia cap a sí mateix, que els sotracs
d’una adolescència llarga van pastar un jove cruel.
Quan un dia a la dutxa, en
la plenitud de l’efervescència dels canvis, al prendre entre les seves mans la
tovallola encara humida per la ruixada de la tarda (necessària els dies d’agost
en què la calor li estovava el cos i les idees), al acostar-se el pel del rus a
la cara, va adonar-se que aquella olor mig dolça, mig agre que carregava pare
enganxada a la pell estofada per la jornada i el sol, era també la seva. Fou el
primer trasbals, el primer testimoni d’un fet que començà a produir-se sense
aturador. De manera imperceptible, lenta però desequilibrada, la seva fisonomia,
la seva manera de fer i els seus humors varen anar emmotllant-se a les formes i
olors crispades del seu progenitor.
A cada nova similitud descoberta li eixia
del pit un nou dolor i se li encenien els ulls amb una nova ràbia. Va ser així
com va trobar el turment en el fer-se home, no només per esdevenir aquella
figura tantes vegades detestada, sinó també perquè fou aleshores quan s’inicia
la dèria que sempre l’acompanyaria, que la seva existència estava d’antuvi predeterminada.
Va tornar-se despenjat i irresponsable perquè sentia que res ja no depenia
dels seus actes, sinó d’aquella cosa semblant al destí que havia consatat.
lunes, 26 de marzo de 2012
Carta de presentación
Estimados conciudadanos del mundo,
Las presiones exteriores me obligan a dar este
paso. A pesar de que hoy en día quien más y quien menos tiene un blog, enfrentarme a un soporte «infinito»
me resulta aterrador. El objetivo es siempre llenar de contenido el universo
blanco que se irá desplegando en forma de futuro, de lo «a venir» como dicen
los franceses. Un contenido que formalmente también carece de límites: lo
escrito y lo multimedia tienen que convivir en un mismo espacio, encerrado en
el cuadrilátero de vuestras pantallas, proyectándose al frente. Éste será
también libremente manipulable y, por lo tanto, tendrá su propio recorrido
fuera de mí.
¿Pero
de qué estoy hablando? De algo que aún no existe
pero que por ley tiene que existir. De ese contenido que aún hoy es un
misterio. Puedo adelantar que los ejes temáticos irán absolutamente regidos por
mis intereses —nada sorprendente—, pero no me atrevo a enumerar ni unas pocas categorías,
porque todo lo categórico es siempre pedante y vacuo. Y, además, los intereses
propios o ajenos son siempre volubles, variables, dependen del azar y del
tiempo. Ahora bien, si me rijo por las actividades que llevo a cabo, las
programadas y programables, es fácil adivinar que, al menos a corto plazo, voy
a escribir (como buenamente pueda) y a reflexionar (hasta donde mis capacidades
me lo permitan) sobre lo que veo o lo que leo, ya sea en forma de imágenes, estáticas
o en movimiento, o en forma de signos yuxtapuestos, blanco sobre negro, que
alcancen a tener algún sentido y de los cuales pueda extraer un mensaje que me
empuje a elaborar textos breves. Esto es: escribiré sobre cine y sobre arte, literatura, historia, actualidad —ciencias humanas en general— y sobre lo que se me ocurra.
El
verbo escribir conjugado en primera persona del
singular en cualquiera de sus tiempos también me da mucho miedo. Más que nada
porque entraña una responsabilidad y un compromiso. La oralidad, la que
ejercemos a diario mediante la voz o transcribiéndola —en la era de la
mensajería instantánea, los límites claros entre el lenguaje escrito y oral,
con sus respectivas características, están poco más que difusos—, tiene la particularidad
de desvanecerse en cuanto es recibida, a pesar de permanecer y a menudo
avergonzarnos, no tiene el peso de lo estrictamente producido para ser leído,
ser leído de forma tradicional, con requerida concentración, con gravedad. Así
pues, escribir, aunque sea en este medio, es para mí comprometerse.
Escribiré y me comprometo entonces a:
1.
Hacer lo posible para que mi
mensaje sea claro y comprensible para el prójimo.
2.
Hacer que el mensaje que el medio obligará
a la fragmentación esté conformado por unidades independientes (un post representará
una idea completa e independiente de las demás, salvo excepciones
indicadas [I, II, III, etc.] que corresponderán a procesos, podríamos llamarlos,
de aprendizaje).
3.
Intentar aburrir lo menos posible.
4.
Incluir referencias y/o citas
referenciadas (cuando la inmediatez del enlace no sea posible o no me convenga) con dos objetivos: evitar el plagio y ganar credibilidad.
[Aquí iba el grueso teórico-práctico de la primera entrada, pero he preferido dejarlo para otra ocasión. Por lo tanto, pasemos directamente a: ]
La
política del blog tiene como objetivo limitar al
autor obligándolo a regirse por unas normas básicas:
Dos tipos de entradas: Libres y académicas (las segundas incluirán el nombre de la asignatura en el título)- La frecuencia de actualización será, como mínimo, de una vez por semana.
- La cuestión lingüística tiene poca importancia, pero dada mi naturaleza bilingüe, en términos generales, serán utilizadas la lengua catalana y la castellana de forma indiscriminada, como es natural. No obstante, no habrá mensajes de publicación bilingüe catalán/castellano o viceversa. De todas formas, como es evidente en el mismo título y formato, el castellano (por su internacionalidad, aunque suene pretencioso por mi parte) hará las veces de una especie de lingua franca.
- El uso del inglés o el francés (u otros) no está descartado, pero será, en principio, escaso (posts completos) o esporádico (dentro de otros mensajes, generalmente en forma de citas que serán traducidas únicamente y de forma libre en caso de que sea necesario para mi comprensión).
Por otra parte, en referencia a los visitantes, cabe decir que todo comentario es responsabilidad exclusiva de su autor.
Dejamos por el momento la
normativa, ridícula cuando pretende, como es el caso, poner puertas al campo, pero útil en lo que concierne al mantenimiento de una praxis difícil de
abordar para un propietario —yo— que no tiene por costumbre la regularidad ni
la constancia.
Tener un blog significa
tener algo que decir cotidianamente y permitirse el lujo o tomarse la molestia
de dedicar un tiempo a pensar como expresarlo. Una ventana al mundo conectado,
una de tantas, cuya utilidad difícilmente
irá más allá de la purga «pseudo-intelectual» propia.
Me deseo buen viaje.
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